domingo, 15 de enero de 2017

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El más dulce y amargo beso

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Corrimos de prisa al elevador para verle cerrarse tras esa señora de sombrero gracioso. La prisa se volvió insignificante, cuando lentamente envolvió sus brazos sobre mi cintura, y tiernamente me besó. Muy pronto me di cuenta que era la despedida,  que no era más que un dulce sueño, y que justo allí, era el momento de despertar.